Mi viaje a Nueva York en siete días (I)

17.11.18


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Por fin llegó el día que tanto mi familia como yo esperábamos con mucha ilusión. ¡Nos vamos a Nueva York! Sin duda, el viaje con el siempre habíamos soñado y con el que además queríamos celebrar mi 25 Aniversario de Boda. Salimos desde Lanzarote a Madrid el sábado  20 de octubre. A pesar de tener que hacer noche en el aeropuerto madrileño (sillones diseñados para que no puedas descansar)  nada nos iba a quitar esa felicidad y emoción de saber que a la mañana siguiente cogeríamos nuestro vuelo para llegar a la Gran Manzana. En nuestro caso decidimos optar por un pack de Iberia en el que incluía el vuelo y un hotel en Manhattan del que les hablaré más adelante.


Nuestro vuelo directo hacia el aeropuerto internacional John F. Kennedy salía a las 10:50 de la mañana, horario perfecto para que, con el cambio horario, llegáramos a Nueva York antes del mediodía. Operado por American Airlines, la verdad es que el avión que nos tocó dejó mucho que desear, muy antiguo y estrecho.

Casi 8 horas más tarde, ¡ya estábamos allí! Teníamos la idea de estar por lo menos media hora más en el aeropuerto por los controles de seguridad pero tuvimos la gran suerte de pasarlo en 5 minutos, literal. Tras recoger nuestro equipaje facturado  decidimos que la mejor opción era coger el mítico taxi amarillo neoyorquino ya que llevábamos 5 maletas y sería más cómodo, aunque si lo prefieren hay algunas opciones más económicas para trasladarte al centro.

De camino al hotel no podíamos dejar de mirar emocionados por las ventanas del taxi: los coches tan grandes, las típicas casitas americanas, los rascacielos, los campos de béisbol y un largo etcétera. Nosotros escogimos el hotel DoubleTree by Hilton Times Square West y ya les adelanto que fue una elección perfecta. 



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Estaba apenas 5/8 minutos andando de Times Square y de muchos otros lugares imprescindibles del centro. Otra de sus características es que al hacer el chek-in (y siempre que se lo pedías) te obsequian con una deliciosa galleta con chocolate recién horneada. Nos decantamos por una habitación (muy limpia y moderna por cierto) en una de las últimas plantas para así poder disfrutar de las vistas. A pesar que en recepción nos advirtieron del ruido que podíamos sentir por la música de las noches del fin de semana en el rooftop del hotel nosotros ni nos inmutamos (será que siempre estábamos muy cansados de las largas caminatas). Otro comentario negativo que habíamos leído era la lentitud y espera de los ascensores (¡nuestro piso era el 36!), que tampoco nos tocó vivir ya que como máximo esperábamos 2 minutos.






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Después de alojarnos cogimos nuestro mapa y nos dispusimos a conocer los alrededores del hotel. La primera parada fue, como no, Times Square. Aunque no la visitamos de noche, no defrauda: decenas de pantallas publicitarias gigantescas iluminan aquella calle las 24 horas del día, infinidad de  tiendas y restaurantes y sobre todo mucha gente. Para cenar elegimos la  hamburguesería Shake shack (hay que armarse de paciencia para coger una mesa), considerada una de las mejores hamburguesas según los neoyorquinos, y no se equivocan ¡deliciosa!


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A la mañana siguiente, debido al jet lag, a las 5 am ya estábamos despiertos por lo que aprovechamos para hacer un time-lapse del amanecer desde nuestra ventana de la habitación (puedes verlos en mis redes sociales). 

El itinerario del primer día comenzaba muy temprano en Times Square, ya que queríamos verlo a primera hora de la mañana y sin tanta gente. Además aproveché para entrar en Sephora, las amantes del maquillaje disfrutarán mucho aquí. La siguiente parada fue Bryant Park, que estaban preparando el mercadillo navideño y la pista de patinaje que hacen todos los inviernos. Justo al lado encontramos la Biblioteca Pública de Nueva York, cuya entrada es gratuita y recomiendo visitar. A escasos metros se encuentra la Grand Central Terminal, cuyos fans de Gossip Girl reconocerán nada más entrar. Una curiosidad de esta estación la encontramos en Whispering Gallery, en el que al situarse una persona en una esquina y otra en la contraria, al hablarle a la pared la otra persona te oirá. Te animo a probarlo.

Al salir fuimos en dirección al edificio Chrysler y de allí a la Quinta Avenida para recorrerla y observar sus espectaculares escaparates (como el de Tiffany’s, Victoria’s Secret, Lindt). También entramos en el  Trump Tower (propiedad del actual presidente norteamericano, Donald Trump). Se acercaba la hora de comer así que optamos por algo ligero para tomarlo en uno de los bonitos bancos de Central Park (que visitaríamos dos días después). 

Con las pilas recargadas y una dosis de azúcar con un bombón de Lindt que te ofrecen gratis al entrar en su tienda, nos dirigimos a la escultura LOVE (situada en W 55th St &, 6th Ave) para después adentrarnos en Rockfeller center, que ya había instalado su famosa pista de patinaje sobre hielo.











Como teníamos que hacer un poco de  tiempo antes de subir al Top of The Rock para contemplar el atardecer desde uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, visitamos la Catedral de San Patricio, lugar de las grandes celebraciones religiosas de Nueva York. Como en todos los lugares a visitar hay que hacer controles y colas. En en el caso del Top of The Rock, no era una excepción: Controles, colas, fotografías virtuales con la icónica imagen de los trabajadores construyendo los rascacielos y algunos videos en inglés sobre el magnate americano. Cuando por fin subimos al ascensor, impresiona lo rápido que asciende los casi 70 pisos. Esta era la visita más esperada de todo el viaje, y con mucha razón: vistas que te dejan sin aliento y más si vas a la hora del atardecer. ¡Impresionante! Como una imagen vale más que mil palabras aquí les dejo algunas. Nuestro primer día terminó aquí, un paseo hasta el hotel, un slice de pizza y a dormir.



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Segundo día en la Gran Manzana. Nos dirigimos al Lower Manhattan (un consejo muy práctico es organizar tu visita a Nueva York por zonas, barrios, etc, para no perder tiempo yendo de un lado a otro). Nuestro plan era coger el ferry a Staten Island en Battery Park (gratuito) lo más pronto posible, y fue sin duda, un gran acierto. 




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Pudimos contemplar desde la parte trasera del barco el skyline de Nueva York y  la Estatua de la Libertad sin apenas gente (fundamental para hacer las fotografías). Fue un paseo muy agradable y que no debe perderse.





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De vuelta a Manhattan decidimos entrar primero al Century21 (para encontrar la tienda más ordenada) y en la que podrás encontrar muchos descuentos en las grandes marcas. Otra parada obligatoria. De camino al Century21 nos topamos con el distrito financiero, de Wall Street y su Toro que representa el poder económico de Wall Street. Aunque siempre está abarrotado de turistas, pudimos tocarle sus … (la tradición dice que da suerte y vuelves a Nueva York).




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Al salir nos encontramos con el gran One World Trade Center, tendrás que estirar mucho el cuello para poder verlo entero, ya que es el edificio más alto de Nueva York. Justo al lado se encuentra The Oculus, una estación y un centro comercial gigantesco con una forma muy peculiar. Y a su lado, la Zona 0 (donde se encontraban las Torres Gemelas que fueron derribadas por los aviones secuestradas por los terroristas) y el Memorial del 11S en homenaje a las víctimas del atentado. Muy conmovedor.



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Para almorzar decidimos que era hora de probar en un puesto callejero los famosos perritos calientes de la ciudad por 1$ (en nuestro caso 2$).  Nada del otro mundo por no decir que estaban realmente malos. Después de nuestro pequeño descanso, pusimos rumbo a Chinatown (nos topamos con un mercadillo en plena calle con peces vivos y toda clase de productos extrañísimos) y a Little Italy.

Tercer día y uno de los más esperados: adentrarnos en Central Park y en el Upper East Side. Comenzamos la mañana visitando la fachada del museo MET, ya que mis hijas, como seguidoras de la serie Gossip Girl, querían sacarse una foto allí simulando a sus protagonistas.





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Antes de entrar en el parque fuimos a por unas ensaladas de Just Salad (muy recomendadas) para hacer un picnic a la hora de comer. Ya en un otoñal Central Park empezamos por la Reserva de Jacqueline Kennedy Onassis, siguiendo por el Belvedere Castle, Bow Bridge (muy bonito), Strawberry Fields (donde se encuentra el 'Imagine' en homenaje a John Lennon, que fue asesinado muy cerca de allí) para terminar en Sheep Meadow disfrutando de un maravilloso picnic en familia.





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De camino de vuelta al hotel, fuimos por la Quinta Avenida para ahora sí, entrar en muchas de sus tiendas y caer en alguna que otra tentación...

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(Este post no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de mi hija María)







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